Un
extintor es un aparato compuesto por un recipiente
metálico o CUERPO que contiene el AGENTE EXTINTOR,
que ha de presurizarse, constantemente o en el
momento de su utilización, con un GAS IMPULSOR
(presión incorporada o presión adosada).
El
gas impulsor suele ser nitrógeno ó CO2, aunque a
veces se emplea aire comprimido. El único agente
extintor que no requiere gas impulsor es el CO2.
Los polvos secos y los halones requieren un gas
impulsor exento de humedad, como el nitrógeno ó el
CO2 seco.
Si
el extintor está constantemente bajo presión, el
gas impulsor se encuentra en contacto con el
agente extintor en el interior del cuerpo. A este
tipo se le llama de "presión incorporada", estando
generalmente equipados con un manómetro que indica
la presión interior.
Si
el extintor se presuriza en el momento de su
disparo o utilización, el gas impulsor está
contenido en un botellín de gas independiente. A
este tipo de extintores se les llama de "presión
adosada" o de "presión adosada exterior", según
que el botellín de gas se encuentre o no en el
interior del cuerpo del extintor. Estos
extintores, al ser presurizados en el momento de
su uso, deberán ir provistos de una "válvula de
seguridad".
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El
dióxido de carbono es un gas que tiene una serie de
propiedades que lo hacen perfecto para la extinción
de incendios. El CO2 es un gas que no es combustible
y que no reacciona químicamente con otras sustancias
por lo que puede ser utilizado para apagar una gran
cantidad de tipos de fuego. El CO2 al ser un gas
permite ser comprimido dentro del extintor de
incendios por lo que no es necesario ningún otro
producto para descargarlo. Otra de las propiedades
del CO2 es que no conduce la electricidad por lo que
puede ser usado para apagar incendios cargados
eléctricamente.
Los extintores de CO2 no dejan ningún tipo de
residuo después de su utilización por lo que puede
ser utilizado sin necesidad de limpiar luego la
zona.
A continuación comentaremos más a fondo algunas de
las propiedades extintoras del dióxido de carbono.
Propiedades termodinámicas del CO2:
El dióxido de carbono es un gas a temperatura y
presión ambientales normales y se transforma en un
líquido cuando es sometido a presión y frío hasta el
punto de que puede llegar a convertirse en un sólido
si continuamos enfriándolo y comprimiéndolo. El CO2
sólido se conoce como hielo seco.
Los efectos de la presión y la temperatura sobre el
dióxido de carbono son los siguientes. Cuando
aumentamos la temperatura y la presión la densidad
de la fase de vapor aumenta mientras disminuye la de
la fase de líquido.
Cuando se alcanzan los 31ºC las densidades de las
fases de vapor y líquido se igualan.
Si reducimos la temperatura a -75ºC es posible
encontrar el CO2 en los tres estados (sólido,
liquido y gaseoso) al mismo tiempo en perfecto
equilibrio, a esta temperatura se le llama el punto
triple. Por debajo de los -75ºC el dióxido de
carbono solo existe en forma sólida y gaseosa. El
dióxido de carbono se transforma en hielo seco a una
temperatura de -79ºC
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